Semana 1. Estudio virtual y encuadre inicial
El primer lunes se abre el aula con una demostración grabada sobre montaje de escena y una sesión en vivo para resolver dudas de equipo. Antes del viernes debes subir tres encuadres de prueba con luz de ventana. No se evalúa la belleza de la imagen, sino que hayas medido y anotado distancias y horarios. Es el punto donde muchos ajustan su espacio de trabajo en casa.
Semana 2. Laboratorio de fotografía e iluminación
Se trabaja con una sola fuente y un rebote. El ejercicio pide comparar un mismo plato con luz lateral y con luz rebotada, y documentar qué textura se pierde en cada caso. La revisión se hace por escrito: se comentan histogramas y se señala qué sombras conviene conservar. Al terminar la semana, la escena base queda fijada para el resto del módulo.
Semana 3. Composición de escenas y estilismo
Entra el trabajo con cerámica, telas y vegetales. La consigna es construir una composición en triángulo y justificar la posición de cada objeto. Se revisan los descartes junto a los aciertos, porque ahí suele estar el aprendizaje real. Esta etapa suele alargarse: mover una rama unos centímetros cambia por completo la lectura del conjunto.
Semana 4. Galería de proyectos y serie fotográfica
Cada persona entrega una serie de cuatro imágenes con un criterio común: mismo fondo, misma temperatura de color y un hilo narrativo reconocible. La galería queda abierta al grupo durante esa semana para dejar comentarios. No se trata de una competencia, sino de ver cómo distintas manos resuelven la misma consigna con materiales parecidos.
Semana 5. Biblioteca visual y cierre de módulo
La última etapa es de archivo y postproducción. Se ordenan los archivos, se corrigen balances de blancos y se prepara una ficha breve por imagen con notas de proceso. El módulo cierra con una devolución individual por escrito y con el acceso a la biblioteca visual, donde quedan guardadas las referencias y los ejercicios resueltos para consultarlos cuando quieras.