Preparar la escena antes de encender la cámara
Elegir superficie, vajilla, telas y vegetales según lo que pida el plato. Aprendes a ordenar volúmenes y alturas para que la mirada caiga donde debe, y a descartar props que ensucian la lectura aunque sean bonitos.
Trabajar la luz con lo que ya tienes
Ventana lateral, rebote improvisado con cartón, una fuente cálida a 45 grados. En el laboratorio comparas resultados y entiendes por qué el flash directo arruina la textura de una corteza o de una crema.
Componer pensando en el encargo
No es lo mismo una imagen para portada de revista que una ficha de producto. Practicas formatos verticales y horizontales, espacios para titular y encuadres que aguantan un recorte sin perder el centro de interés.
Construir una serie, no una foto suelta
Los proyectos guiados piden cinco o seis imágenes con criterio común: misma temperatura, mismo tratamiento de sombras, ritmo de planos. Es lo que separa un portafolio creíble de un montón de tomas sueltas.
Revisar y corregir en postproducción
Histograma por canales, balance de blancos, saturación contenida. El objetivo es conservar el color real de un fruto rojo o de una salsa sin recurrir a máscaras agresivas que delatan el retoque.
Documentar el proceso para volver a él
Anotas distancia a la fuente, altura de trípode y hora del día. Con esas notas repites una escena semanas después o la adaptas a otro plato sin empezar de nuevo desde el ensayo y error.